Viendo
cerca un canasto de manzanas, tomó una de ellas y se la dio a un niño, quien le
agradeció con una sonrisa. Tomó entonces otra, y se la dio también. La alegría
del pequeño no tenía límites. Tomando una tercera manzana, éste, a pesar de que
tenía sus dos manos ocupadas, con gran esfuerzo tomó la tercera, mas en un
descuido la última cayó a un riachuelo cercano.El chico rompió a llorar.
"He aquí un hombre pequeño con demasiadas riquezas para poder gozar de ellas -dijo Franklin-. Con las dos manzanas era feliz; con tres ya no lo es."
"He aquí un hombre pequeño con demasiadas riquezas para poder gozar de ellas -dijo Franklin-. Con las dos manzanas era feliz; con tres ya no lo es."
“Fallando en la preparación, estás preparado para fallar ”
Reflexionando al respecto twittié:
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